Diario de nacimiento

January 23, 2012 § 1 Comment


Querido diario: esta vez no quiero dejar de escribir sobre el parto. Con el primero lo postergué y me olvidé los detalles. Igual había sido bastante confuso. La típica historieta de oxitocina, dolor y demasiado público.
Esta vez nuestra fecha era para el 24 de diciembre. La última semana fue de bastante ansiedad, mía y del papá, además estaba ya muy pesada, moviendome leento y preparando como podíamos el festejo de navidad, mi cumpleaños, año nuevo y cumple de papá, todo calculando que en el medio de todos los eventos podían empezar las contracciones.
La última semana además cargada de compromisos, festejo de navidad en el jardín, despedida en gimnasia, cumpleaños de amiguito, igual gracias a mi amiga mama tocaya no se perdió de nada el enano y lo venían a buscar.
Y así llegó el 24, inauguramos el día con visita a la Geburtshaus para un control. Ese día estaba de guardia mi partera favorita, le tocaba 24 y 25 o sea que si nacía en fecha era con ella. estaba con una practicante muy macanuda. Apenas abrimos la puerta las dos muy tiernas me cantaron el feliz cumple en inglés y me saludaron con beso y abrazo, cosa poco común por acá. La verdad me sorprendieron y emocionaron. Fuimos con el hermano mayor así visitaba otra vez la Geburtshaus, estaba un poco desilusionado de no poder ir cuando nazca su hermanito, es mas creía que ese día volvíamos con baby!
Me hicieon un monitoreo y una prueba de sangre, el hierro estaba bajo, menos de 10 que es el límite para ellas en tomar o no el parto. Igual como venía la cosa parecía que no era el día, contracciones muy esporádicas y leves, así que fuimos a comprarnos una botellita de hierro para subirlo. Me dieron un globulitos no me acuerdo para qué, pero me los mandé y unas gotas para ayudar con las contracciones, un aceite para la panza y la bañadera.
Así que volvimos tranquilos, siempre con la valija armada cargada en el auto. El big bro le llevó un osito musical a la sillita del auto asi el bebe no se aburría en el viaje 🙂
Cuando llegamos a casa tenía en la puerta unos regalitos y una nota. Habían pasado a saludar por el cumple mi amiga la mama tocaya y la española. Divinas! me dieron otra sorpresa aunque lástima que nos cruzamos, pero  me hizo sentir bien y acompañada (en Baires nadie tenía tiempo de saludarme un 24…)

Y así pasó el 24 con visitas familiares, siempre por turnos. O sea suegros separados, nueva mujer, etc. El enano chocho porque empezó a abrir regalos tempranito, ya ni sabemos como explicar quién manda los regalos, una mezcla de Christkind, Weihnachtmann, Nikolaus, Papa Noel y Mastercard. Ah también vimos Mi pobre Angelito, creo que se convirtió en clásico de navidad.
La noche del 23 y del 24 tuve contracciones mas molestas por  la noche, pero no pasó de ahí. Yo estaba angustiada de que me rebotaran por la falta de hierro.
El domingo 25 almuerzo familiar, quedé rellenita hasta el paladar. Volvimos a casita y tuvimos una noche calma, sin contracciones. Me voy a dormir tarde, marido se queda viendo Duro de matar y a las 12.30 ya despierto con incomodidad, espero un poquito, miro reloj, y sí, ya no podía dormirme, a la una le aviso al futuro papá que ya viene. Ya estaba mirando Duro de matar 3. Mientras hace los llamados pertinentes: partera, suegra, yo me visto y tomo algo. Calculo a ver si está bien, sino es falsa alarma, pero no. Llega suegra, juntamos los petates y largamos.
Es una noche fría pero despejada. Se ven las estrellas, muchas, acá eso no es común en invierno ya que estamos en un pozo de niebla. En la calle no hay nadie, en la aduana tampoco y en la autopista menos. Llegamos muy rápido. En el camino ni hablamos, no sabíamos que decir, yo me concentraba en la panza. Los intervalos entre contracciones se me hacían largos, mi cabeza pensaba: no ya está se pasó, no tengo mas contracciones y cuando dudaba, zácate venía otra. Me sigue impresionando como el cuerpo se puede tomar una pausa para retomar fuerzas y es como si nada, hasta que viene la ola otra vez.
Llegamos y nos esperaban la partera y la misma ayudante. Justo estaba de guardia la única que no me caía bien, medio canchera, muy bio y progre. Demasiado amable, me parece un poco falseta, pero bue, no se podía elegir. Lo gracioso es que yo tenía el Dienstplan con la lista de telefonos y nombres de quien estaba de turno en un radio de 20 días, esto acompañado con una foto de las 6 parteras para uno saber quien nos recibe en caso de duda. Y ahi estaba ella.
Ahí tampoco podía hablar mucho, no sabía el procedimiento, lo bueno es que no había. Descargamos todo y pasé al cuarto. Hacía mucho calor, pero se sentía cómodo. me dieron una de las pelotas gigante para sentarme pero no me resultó. Me fui a sentar a la cama y ya me saqué la ropa. me quedé con una camiseta rasposa de mi marido, pero estaba comodísima. En la cama no estaba bien así que fui al “banquito” . es como una sillita baja donde va el papá que tiene adelante un banquito en U, ahí una queda como en cuclillas. Mientras aunmentaba mi temperatura me venía la sed, así que esta vez tomé mucha agua. (en mi primer parto morí de sed) Pasadas pocas contracciones ya sentía la necesidad de pujar. No podía hablar en alemán y no recibía instrucciones. Solo me decían que todo OK. eso lo valoro muchísimo. Probaba otra posición pero no, así en cuatro patas colgada del banquito y marido era lo mejor. Lo que fue un gran alivio eran los apósitos de cafe que me ponían, era genial sentir eso tibio, ni sabía lo que era, pero ayudó mucho. Y ya me parecía pronto pero tenía que pujar, así que me mandé. Tampoco creía que podía resistir mucho mas tanta intensidad pero no podía ser tan rápido. Y ahí se rompió la bolsa, fue como un golpecito muy leve. Ya estabamos cerca me avisaron que antes de la próxima contracción intente darme vuelta que ya venía. Ví la cara sonriente de la ayudante. Me dí vuelta, me toqué y sentí la cabeza. Ya sabía que a la próxima salía. Y así fue. A las 4.22 nació mi bebe. Lo agarré contra el pecho, lo sentí tan suave y con un olor tan rico, sentí su cordón. Veo sus pelito negros, un morocho, todo peludito, mi osito.
Mi marido se sintió un poco desilusionado de no verlo salir, con el anterior pudo verlo, acá me sostuvo a mí y aunque lo apretujé un poco estuvo bueno. Asi que ya estaba, pocas palabras, mucha intuición, tranquilidad. Fue todo a muy buen ritmo, y aunque no tuve ninguna intevención molesta tampoco tuve ninguna revelación primal como muchas mujeres. Tal vez porque fue doloroso pero no tuve que vencer una gran barrera de dolor. O sea fue dolor natural, tolerable, sin miedo, sin cables. Todo muy conciente, sabiendo que nada iba a salir mal. Después vino el alumbramiento de la placenta, que parece no salió toda completa. La estudiaron como a un libro y nos preguntaron si queríamos llevarla, -no gracias, la verdad todo muy lindo pero no veo utilidad en traerla. Entonces nos insistieron en que si la queríamos ver bien, -bu ya la ví no necesito sacarle foto, no somos fans de la placenta>
Así que de ahí a la camita, los dos enroscaditos a descansar. Al rato lo revisaron lo básico y vuelta  a la teta. Después por el temita de la placenta fui a la clínica a que me hagan una ecografía. Y me quedé una horas, ahí me empañaron el día, pero eso lo escribo aparte.
El resumen de esta larga historia es que me encantó parir ahí, me sentí bien, sana, feliz con mi cuerpo y su funcionamiento. Y no hay momento mas lindo que cuando podés enroscarte tranquilita con tu bebé calentito en un lugar tibio, silencioso y en penumbra.

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